Johnny Depp ha perdido más que un juicio. Intentando limpiar su nombre, la estrella de Hollywood fracasó en la demanda que le entabló al medio sensacionalista The Sun y a su propietario, News Group Newspaper, del magnate Rupert Murdoch. Lo que el actor intentaba demostrar era que el periódico lo difamó al llamarlo “golpeador de esposas”. Tras el escándalo, un juez de Inglaterra acaba de confirmar que, aunque el medio de comunicación tuvo un tono poco serio, no estaba mintiendo.

“No resulta necesario tomar en consideración si el artículo fue justo o si los demandados actuaron con malicia, porque todos esos aspectos son irrelevantes frente a la defensa de la verdad que exige la ley”, dijo el juez Andrew Nicol en la sentencia que favorece la denuncia ?del 2018? de la actriz Amber Heard, exesposa de Depp, descrita como una “calculadora” y “sociópata”, según el actor de Piratas en el Caribe.

Heard dijo que, ya en el 2015, había tenido que sufrir “un suplicio de tres días de agresiones físicas”. La abogada de The Sun, Sasha Wass, argumentó que el actor era “un adicto sin remedio que perdía el control y la capacidad de contener su ira de forma repetida” y estaba “sujeto a cambios irracionales y a patrones de conducta anormales, que no se daban cuando estaba limpio y sobrio”. El propio actor se denominaba ‘el monstruo’ cuando sacaba ese temperamento. “Yo le quería, no quería perder eso”, ha declarado Heard en el juicio, “y aunque su otra cara era la de un monstruo siempre tuve la esperanza de que se desintoxicaría”. Nicol, del Alto Tribunal de Justicia de Londres, agregó: “He llegado a la conclusión de que la gran mayoría de los supuestos ataques del Sr. Deep contra la Sra. Heard han quedado demostrados, según los requisitos mínimos del procedimiento civil”.

De hecho, los abusos cometidos han sido detallados. Por ejemplo, el episodio acerca del tatuaje en su brazo en el que se leía ‘Winona forever’ y que modificó para que dijera ‘Wino forever’ (‘borrachuzo para siempre’). “Heard se rió de ese tatuaje”, afirmó la abogada. “La abofeteó en la cara y esa fue la primera vez que ocurrió”.

Al margen de su carrera en el cine, parece que el actor es su propio villano. Para defenderse, durante el juicio citó a sus amigos y héroes con las mismas adicciones que él. Y, para demostrar que se permiten ciertas excentricidades, contó que gastó US$ 5 millones en disparar las cenizas de Hunter S. Thompson ?al que interpretó en Pánico y locura en Las Vegas? desde un cañón. Aun así, se prepara para dar una segunda batalla legal en Estados Unidos, cuando enfrente a su exesposa. La acusa de hablar de los maltratos, a pesar de haber llegado a un acuerdo de divorcio. “Cambia de abogados”, le advirtieron los medios al inicio del escándalo.