Salma Hayek puede perder todo menos la clase. Eso lo demostró el 31 de octubre, cuando al salir de una alberca en Los Ángeles, donde le realizaban una sesión de fotos, casi se le cae el vestido. Durante una sesión de fotografías, salma uso un vestido negro que le ocasiono varios impases para mantenerlo en su lugar.

Hayek poso en una piscina y al salir tuvo que sostener el vestido a la altura del escote para evitar que sus senos quedaran al descubierto. Sin embargo, la veracruzana se las arregló para que las “boobies” no quedaran expuestas.