Si la guarachera de Cuba estuviera viva, hoy estaría cumpliendo 88 años. Los homenajes no se hicieron esperar y uno de los primeros en recordarlo fue Google, con un doodle en honor a la cantante.

Hace poco más de tres meses también se recordó la inagotable biblioteca musical de Celia, mientras se conmemoraba la primera década de su fallecimiento.

VIDA Y TRAYECTORIA

Soñaba con ser madre, ama de casa y profesora. Sin embargo, estos sueños dieron un giro de 180 grados cuando en 1950 asumió la dirección de La Sonora Matancera para años más tarde inmortalizar una palabra entonada de tal forma que casi cualquier latinoamericano puede asociarla con una sola persona, se trata del inconfundible ¡Azúcar!, casi tan identitario como el nombre Celia Cruz

Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso de la Santísima Trinidad, nombre completo de la cantante, nació el 21 de octubre de 1925, en La Habana, Cuba.

Desde pequeña, se inició en las radios cubanas para ganar premios y llevarlos a su hogar. Su gran oportunidad llegó en 1950, cuando ingresó a la Sonora Matancera como la voz principal. Además de ganar fama en este grupo, conoció al gran amor de su vida, su esposo, Pedro Knight. Su ‘cabecita de algodón, como ella en mil oportunidades lo llamaba, estuvo siempre a su lado.

En la década del 60 viajó con la agrupación a México, sin imaginar que nunca volvería a su querida Cuba. La posición anticastrista de Celia le cerró las puertas de su propio país. Después de quince años en la Sonora Matancera, Celia empezó una carrera como solista.

Celia se unió al timbalero Tito Puente, con quien creó una de las duplas más importantes de la música latina. A principios de los 70, la artista hizo su debut en la salsa. Pasó a formar parte de la Fania All Stars y laboró con Johnny Pacheco.

El séptimo arte ha incluido en más de 30 películas alguna canción de Celia Cruz, en cintas de temática musical, hispanoamericana o sobre mafias latinas, como “Los reyes del mambo tocan canciones de amor”, “Atrapado por su pasado”, “Amores perros”, “Sangre y vino” o “Blue in the face”.

Tras 50 años ininterrumpidos de trabajo musical, truncados en 2003 con su muerte y entierro en el Bronx, los homenajes y gestos de recuerdo a la cantante se multiplicaron, en especial en Estados Unidos, que renombró una calle de Miami en su honor y levantó una placa con su nombre entre las banderas estadounidense y cubana del Ayuntamiento de Union City, en Nueva Jersey.

Además, “La guarachera del mundo” fue protagonista en 2011 de la tirada conmemorativa de sellos estadounidenses “Leyendas de la Música Cubana”, junto a Tito Puente, Carmen Miranda, Selena y Carlos Gardel.

Celia Cruz pasó de cantante a leyenda el 16 de julio de 2003, en una semana negra para la salsa cubana que también arrebató al mundo dos días antes las cadencias musicales de los llorados Tito Duarte y Compay Segundo.

Sus temas más recordados son ‘La negra tiene tumbao’ y ‘La vida es un carnaval’.

Como suele ocurrir con las personalidades de la nobleza, Celia tenía un nombre mucho más largo, casi tan largo como su éxito. La ‘guarachera de Cuba’ fue registrada como Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz.