Justin Bieber está complicando su meteórica carrera profesional con una actitud incomprensible. El niño que quería ser artista y que revolucionó Youtube, se ha convertido en un joven indomable y que lo tiene todo.

Su última «travesura»:atropellar a un fotógrafo que lo esperaba a las puertas de un club en Los Angeles para hacerle instantáneas. Al parecer, Bieber conducía su Ferrari blanco y pidió a los paparazzi allí congregados que se quitasen.

No debieron de hacerle mucho caso cuando al iniciar su camino, se llevó por delante a uno de los trabajadores. Entre su coche y uno que estaba aparcado, el fotógrafo no pudo evitar el accidente. Bieber no paró el coche ni se bajó a ver lo que había sucedido y continuó su camino junto a su amigo Lil Twist.

El accidentado no ha tenido lesiones graves y Bieber ha asegurado que no se dio cuenta del percance. Además, se encuentra metido en otro problema con otro fotógrafo llamado Gustavo Garces, que piensa en demandarle si no le devuelve una tarjeta de memoria que le robó de su cámara de fotos el pasado 5 de junio, informa TMZ.

En el portal se puede oír cómo Bieber le dice al fotógrafo que no se preocupe que no se va a llevar cámara, que solo le va a quitar la tarjeta SIM.

La fama que tanto soñaba tener parece estar sentándole mal. Los flashes de los paparazzi están nublando el presente y el futuro de Justin Bieber.

Conciertos a los que llega tarde, broncas en clubs, expulsado de hoteles de lujo, han encontrado drogra en su autobús, lo pillan conduciendo a toda velocidad, etc. ¿Demasiado joven para manejar tanto poder mediático y tanto dinero?