El 14 de febrero es para algunos una fecha comercial, para otros un día para estrechar los lazos de amor o amistad. Pero la verdad, es que el Día de San Valentín —conocido mejor en Latinoamérica como el Día del Amor y la Amistad— es una fecha que invita al romanticismo y sirve para demostrar con detalles y presentes, el respeto, el amor y el afecto que se siente por un amigo, amiga, esposo, esposa, novio, novia, enamorado o enamorada. En esta significativa fecha, nuestro cariño y abrazo para todos sin excepción.

POR AMOR

Amar es el sentimiento más puro de la vida, es la razón de ser del corazón, una fusión de todos los sentidos, un arte de las almas, es el porqué de la vida.

Pero, al igual que tan hermoso, mágico, glorioso, casi un sueño… Amar es complicado, no se llega al amor por todos los caminos, no todos los caminos conducen a Roma.

Amar es el sacrificio del alma, es entregarle nuestra alma para que comprenda que lo quieres; sin embargo, este sacrificio es mutuo, y aunque pierdas parte del alma, estás recibiendo la del ser amado y así, en mutuo sacrificio, vives más y más feliz.

Pero ese sólo es un amor, una clase de amor, porque el amor es tan grande y tan variado… Cada corazón es dueño o esclavo de su propio amor, y de ser dueño ha de buscar un esclavo con el que compenetrarse; y de ser esclavo, buscará un dueño al que servir.

Pero hay amores no correspondidos, que nos acercan a la muerte como un disparo, amores en los que entregamos el alma, sin recibir nada a cambio, vamos desgastándonos poco a poco, vamos consumiéndonos en una pena sin cura, en un pozo sin fondo y perecemos, ya sin alma, en el vacío oscuro del olvido.

Pero, como en los cuentos de hadas, el destino se vuelve cómplice de la suerte y surge un alma que nos salva, que se nos entrega y aprendemos a querer y que nos quieran.

Por amor se sufre, por amor se muere, por amor se resucita, por amor, por amor se vive.
¡Por amor se ama!

Gracias !!!! 

Gracias por existir, gracias.

Gracias por fijarte en mi, por dejarme disfrutar de tu presencia, por mirarme y por hablarme.

Gracias por dejarme soñar contigo, por hacerme vivir de ti, por provocar la ilusión que lleva tu nombre.

Gracias por elegirme, elegirme para acompañarte, elegirme para caminar juntos por la vida, elegirme para sentir.

Gracias por respirar, andar, mirar, hablar, despertar, sonreír y escuchar.

Gracias y un millón de gracias por dejarme quererte