Estar casada con un hombre multimillonario tiene sus ventajas y Salma Hayek lo sabe bien, pero ser esposa del empresario François- Henri Pinault no le ha hecho renunciar a su independencia financiera, informa una revista de sociales.

La actriz asegura “trabajo duro, me gano la vida propia y me encanta; sin embargo, cuando tienes problemas a veces, es bueno saber que hay alguien allí para ayudarte”, lo que nos hace pensar que Hayek confía en Pinault.

De igual manera agradece que su esposo esté inmerso en el mundo de la moda, es dueño de Gucci e Yves Saint Laurent, pero esto no la hace cambiar su estilo y mucho menos sentirse una Barbie. “Me gusta jugar a la moda con él, pero yo no soy Barbie de nadie”.

Por otra parte, Hayek quiso trabajar en El gato con botas, ya que quería que su hija, Valentina Paloma, la viera en la pantalla grande; mas esto no le ha hecho desistir de tramas intensas como la que realizará con Oliver Stone al interpretar a una mafiosa.