Fue una noche histórica, inolvidable, para contársela a los hijos y nietos. Miles de fanáticos disfrutaron del concierto de Paul McCartney en el estadio Monumental de Ate, que lució casi repleto.

Mientras esperan la salida de su ídolo, los asistentes empezaron a hacer olas con las manos. Pero grande fue la euforia cuando apareció Paul a las 9:35 p.m. La ovación fue la más grande no vista antes en otro concierto en el Perú. La gente empezó a corear el nombre del artista, que vistió un pantalón azul, camisa blanca y un saco azul claro.