Helen Mirren afirma haberse inspirado en la Medea, de Eurípides, para el personaje de “Prospera” que interpreta en el filme “La Tempestad”, basado en la obra de teatro homónima de William Shakespeare, y que se estrena el 4 de marzo en las pantallas británicas.

En declaraciones al diario The Times, la actriz británica de origen ruso dice que no pensó en cambio para su personaje en poderosas mujeres del Renacimiento como Catalina de Médicis, sino en “la situación humana” en general.

“Pensé en quién te ha traicionado, en quién ha intentado asesinarte, en alguien que ha vivido una vida de amargura e ira y que tiene sed de venganza”, explica Mirren, que ha interpretado últimamente a personajes tan dispares como la Reina Isabel II o la condesa Tolstoy.

Fue de la propia actriz la idea de cambiar de sexo a Próspero, el duque de Milán expulsado de su posición por su propio hermano y que medita su venganza con ayuda de la magia en la isla en la desierta a la que llegó tras naufragar su buque, señaló Efe.

Cuando vio al actor Derek Jacobi interpretar a Prospero en 2002, se le ocurrió que “una mujer podría hacer ese papel sin cambiar para nada” el significado de la obra y ganando en cambio un nuevo sentido de la protección de una madre hacia su hija: Miranda, la hija de Próspero en el último drama shakespeariano”.

“Una mujer sabe cómo son las muchachas de dieciséis años, soñadoras y proclives al desvanecimiento, porque ella misma fue una”, explica la actriz.

Su paso siguiente fue convencer a la directora estadounidense Julie Taymor de su idea. “Le dije que quería hacer a Shakespeare y que no había muchos papeles que le interesaran”, recuerda la actriz.

A Taymor, que había ya producido dos veces “La Tempestad” para el teatro, le encantó la idea, pero tardó un año en confirmar por teléfono a Mirren que se haría la película.

Aunque el cine no lo exige, Mirren decidió aprender de memoria su papel antes de que comenzara el rodaje en una isla de origen volcánico del archipiélago de Hawai.

Sobre su carrera en general, Helen Mirren confiesa al periódico que nunca quiso ser parte de ningún grupo, del Stanislavski, del Grotowski o del de Peter Brook”.

“Brook pensaba que el estrellato es algo maléfico, un auto-engaño y de dudoso gusto. ¡Qué cuernos!, yo me dije, quiero ver mi nombre bien grande en la cartelera”, exclama la actriz.

Pese a todo, Mirren dice que considera a Brook como “el gran genio teatral de nuestra época, va tan por delante del resto, y hace algo que era impensable….Es alguien que cree en la común humanidad”, dice. Y agrega que es algo en lo que también cree ella.

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